Lola Lorente “Sangre de mi sangre”
Con la supuesta “edad de oro” que
atraviesa el comic adulto sucede lo mismo que con la cacareada exuberancia
creativa de las teleseries contemporáneas: los que tenemos una edad hemos
echado ya suficiente callo como para creer que todo el monte es orégano, y
acostumbramos a recelar con cinismo de perro viejo de todas estas escenas y escenillas que se inventan los periodistas. Es cierto que
últimamente han aparecido tantas series televisivas interesantes como tebeos
memorables, pero en muchos sentidos todo el ruido mediático responde más a una
estrategia de promoción industrial que al apoyo de verdaderas obras de riesgo
emergentes: la historia del Noveno Arte está plagada de obras magistrales,
muchas de las cuales han acabado con el tiempo en las cubetas de saldos, y sin
el fuzz que rodea a Fantagraphics, Drawn and Quaterly y compañía.