El valor de los objetos, las personas y los objetos-personas
en la revolución neoliberal
) ) ) ilustrada con instrumentos Fisher Price ( ( (
Ciencia y Ley
En los tiempos
que corren (donde la conspiranoia se ha convertido en un instinto
imprescindible para la supervivencia) uno debe desconfiar de la supuesta
imparcialidad del sistema educativo capitalista, cuando constata que en
nuestro país el 99% de los doctores ingenieros no tienen ni la más remota idea
de lo que es la ciencia. Un escandaloso déficit de nociones mínimas de
epistemología que en el caso del ciudadano común alcanza niveles ofensivos,
pues pese a que cualquiera maneja conceptos y herramientas de cálculo muy
complejas, en realidad se ignora todo sobre el nivel de “certeza” y “creencia”
(o de sabiduría y fe) implícito al método científico. Todo el mundo da por
buena esa idea de sentido común según la cual “ciencias son las disciplinas
que trabajan con certezas y verdades irrefutables”, lo cual es de por sí
una presuposición de una idiocia e ignorancia sonrojantes , pero más inaudita
es la falta generalizada de conciencia de que los operadores que se utilizan
en los relatos científicos son representaciones del mundo, y no el mundo
en sí: no voy a dar aquí un curso acelerado de epistemología
contemporánea, pero es insultante que el personal no comprenda por ejemplo que
en realidad no hay “átomos” dando vueltas por ahí, sino que hay un mapa de
lo real formado por “átomos” (figuras imaginarias que reverberan en lo
fenoménico) construido por los
científicos, que ni es la única explicación posible de la composición de la
materia, ni tiene realidad nouménica, por así decir.
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