Radio RdF ep6 - Stanislav Tolkachev
Uno de los vicios más enervantes
de las grandes estrellonas del techno es la separación (en planteamiento,
medios y fines) entre las piezas “para la
pista” (más funcionales y efectivas, más clásicas en la medida en que cumplen la expectativa de un oyente
conocedor de los códigos) y aquellas otras pensadas “para ser escuchadas en casa”, mucho más ambiciosas y con pompa de
Gran Arte, como queriendo legitimar ante oídos con pedigree unas discografías
poco respetadas por su condición de “música zapatilla”. Jeff Mills siempre ha
sido muy hortero en este punto, y en paralelo a los tremendos maxis de 4x4
felino editados sin grandes ambiciones, ha querido dar a su trabajo puntuales
signos de distinción mediante
operetas cósmicas que honestamente, en muchos casos se quedan en un vulgarísimo
pastiche new age: decididamente, cuando Mills pretende ser reconocido como un
sosias silíceo de Miles Davis, aburre a las piedras. Incluso alguien de la
categoría de Surgeon, que es algo así como la encarnación de la integridad
techno, parece tener claro que sus monumentales calambrazos para el club
palidecen frente a la seriedad que quiere atribuirse con esas otras
producciones kosmische que, esta vez sí, suelen ser piezas de categoría, pero
en absoluto menores respecto a sus inigualables hallazgos en el estricto 4x4.